Venezuela, la democracia puede esperar

Parece que la democracia puede esperar en Venezuela y a las primeras manifestaciones de alegría de los opositores venezolanos por el derrocamiento de Nicolás Maduro han sufrido un jarro de agua fría por parte de Donald Trump. Tras la captura de Maduro, Trump desautoriza a María Corina Machado y abre el diálogo con figuras chavistas como Delcy Rodríguez, priorizando el control del petróleo y los recursos naturales frente a una transición democrática clara, en medio de críticas del Partido Demócrata.

Tras el secuestro del autócrata venezolano Nicolás Maduro, justificado en una supuesta relación del mandatario con el narcotráfico, Donald Trump ha vuelto a dar un giro rocambolesco en su narrativa, deslegitimando a la líder de la oposición (María Corina Machado) y entablando el dialogo con notables personalidades del régimen chavista.

Machado emitió un comunicado nada más conocerse el arresto de Maduro, en el que respaldaba el ataque militar norteamericano y ofrecía la disposición de su movimiento a ponerse al frente del país.

El republicano afirmó en la rueda de prensa ofrecida poco después de la captura de Maduro que las fuerzas militares de Estados Unidos tendrían que asegurar una transición y restaurar la producción petrolera “para beneficio de los venezolanos”. Pero cuando se le preguntó por el papel de María Corina Machado afirmó que “sería difícil para ella ser líder; no tiene el apoyo de todos los sectores”.

Trump anuncia que Estados Unidos tomará el control de Venezuela “hasta que haya una transición fiable”
El presidente apenas da detalles sobre sus planes futuros para el país caribeño y desdeña a María Corina Machado: “No tiene el apoyo suficiente”.

El presidente estadounidense dijo que María Corina Machado, líder opositora y premio Nobel de la Paz, no cuenta con “el apoyo y el respeto” necesarios para impulsar esa transición, descolocando a la oposición antichavista (y a algunos trumpistas) dentro y fuera de Venezuela.

El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha asegurado que con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, sí se puede negociar, a diferencia de Nicolás Maduro, a quien ha acusado de no mantener su palabra. “La diferencia es que la persona que estaba a cargo [Maduro], aunque no legítimamente, no era alguien con quien se pudiera trabajar. Simplemente no podíamos trabajar con él”, ha declarado al canal CBS.

Venezuela entre la presión militar y la ambigüedad internacional

El cerco militar que Estados Unidos, con la excusa del combate al narcotráfico, está aplicando en Venezuela está asfixiando la ya deteriorada economía del país. El cerco a los petroleros que intentan entrar o salir de Venezuela, no ha disminuido y parece que no va a disminuir hasta conseguir los objetivos del presidente norteamericano.

Numerosos países con gobiernos de diferente signo han condenado la acción militar y cuestionan los planes de Trump de controlar los recursos naturales y la transición venezolana.

En principio, todos los aliados del régimen de Maduro han cuestionado los métodos de forma más o menos airada, en su mayoría tildándola de imperialista y neocolonialista, sin embargo, la reacción de China ha sido bastante tibia.

Por el contrario, se acrecienta la reacción contraria en países democráticos latinoamericanos o con especiales vínculos con Venezuela, como es España.

España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay han manifestado en un comunicado conjunto su rechazo frontal a “las acciones militares” en Venezuela.

El control del petróleo venezolano

Trump dijo que tomará el control del petróleo de Venezuela, sin hacer ninguna mención a la palabra “democracia”. “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera”, afirmó el mandatario Donald Trump en la conferencia sobre la captura del presidente de Venezuela.

Nicolás Maduro repitió en varias declaraciones en los últimos meses que el propósito de la campaña de Estados Unidos no es el combate al narcotráfico, sino controlar las riquezas de Venezuela, principalmente el petróleo, el gas y el oro.

https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/04/venezuela/trump-control-petroleo-recursos-orix

En este nuevo giro del guion parece que Trump no esté tan interesado en el regreso de la democracia a Venezuela y que su prioridad es el acceso a sus recursos energéticos: en el discurso de Trump sobre la captura de Maduro se mencionó 26 veces la palabra “petróleo” y los planes para controlar los recursos de Venezuela y en ninguna ocasión la palabra “democracia”.

El énfasis puesto por Trump sobre el control de los recursos venezolanos evoca políticas denostadas que se aplicaban en siglos pasados.

Oposición Demócrata a la Intervención

La intervención ha desatado una oleada de críticas en el seno del Partido Demócrata. Sus principales dirigentes han expresado serias dudas sobre la operación, al considerar que podría haber vulnerado el derecho internacional, haberse llevado a cabo sin mecanismos adecuados de rendición de cuentas y sin la autorización del Congreso. Además, han advertido sobre las consecuencias que una injerencia de este tipo en otro país puede acarrear a largo plazo.

Los líderes demócratas en el Senado y en la Cámara de Representantes, Chuck Schumer y Hakeem Jeffries, fijaron la posición oficial del partido en un comunicado conjunto en el que fueron tajantes: “El plan anunciado por el presidente Trump para gobernar Venezuela es inaceptable”.

En la misma línea, reclamaron la convocatoria de una sesión informativa de la llamada Banda de los Ocho, el grupo de legisladores de ambos partidos con acceso a información clasificada en materia de seguridad nacional, para que el Ejecutivo rinda explicaciones sobre la acción militar.

El recién investido alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, fue aún más lejos. Tras jurar el cargo el pasado viernes, aseguró que llamó personalmente a Trump para expresarle su rechazo a la intervención. “Llamé al presidente y hablé directamente con él para manifestarle mi oposición a esta decisión”, afirmó en una conferencia de prensa el sábado. Posteriormente, reforzó su postura en X al escribir: “Atacar unilateralmente a una nación soberana es un acto de guerra y una violación del derecho federal e internacional”.

También se sumó a las críticas Alexandria Ocasio-Cortez, una de las voces más combativas del ala progresista demócrata en el Congreso. “Esto no va de drogas. Si lo fuera, Trump no habría indultado el mes pasado a uno de los mayores narcotraficantes del mundo”, escribió en X, en alusión al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández. “Esto va de petróleo y de un cambio de régimen. Y ahora necesitan un juicio para fingir que no es así, sobre todo para desviar la atención del caso Epstein y del desorbitado aumento de los costes sanitarios”.

https://elpais.com/internacional/2026-01-04/los-democratas-critican-en-bloque-la-intervencion-militar-de-estados-unidos-en-venezuela.html

Trump negocia con en Chavismo el futuro de Venezuela

Se sabe que Trump negocia en Venezuela un gobierno títere de EEUU con jerarcas del chavismo. Marco Rubio ignora por ahora a María Corina Machado y negocia con el régimen una administración “mixta” hasta convocar elecciones en un momento “adecuado” a sus intereses mutuos.

https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/03/69597b8021efa010768b45b5.html

Mientras lo único que parece querer imponer la administración norteamericana es asegurarse el control de los recursos venezolanos, poniendo en jaque su propia retórica inicial.

Delcy Rodríguez y el pragmatismo del poder

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, es una de las figuras más influyentes del chavismo y ha ganado visibilidad internacional como interlocutora en temas económicos y diplomáticos. Para algunos analistas, su papel refuerza la idea de un chavismo que busca legitimarse mediante el pragmatismo y el diálogo selectivo, incluso con actores históricamente hostiles.

Ella parece que asumirá el poder en ausencia de Maduro y Trump ya la ha amenazado durante una entrevista este domingo con ‘The Atlantic’. “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.

Corina Machado y el aislamiento opositor

En contraste, Corina Machado enfrenta un escenario cada vez más complejo. Su discurso frontal y su negativa a negociar con el chavismo la han convertido en una figura incómoda tanto para el gobierno venezolano como para Estados Unidos.

El temor de parte de la oposición es que Estados Unidos opte por soluciones “pragmáticas” que excluyan a liderazgos considerados “duros”, alimentando así la percepción de un abandono externo a la causa opositora. El papel tanto de Corina, como de Edmundo González en la transición, está claro que será definido por Donald Trump.