La Guerra de Irán incendia Oriente Medio

Estados Unidos e Israel iniciaron hace unos días una agresión contra Irán y el régimen de los ayatolás, en medio de las negociaciones de paz. Al parecer y según el presidente norteamericano, los ataques contra el proyecto nuclear iraní (guerra de los 12 días) no habían detenido el proyecto, pese a su euforia inicial.

El objetivo adicional era destruir la capacidad de ataque de Irán, ya que suponía una amenaza para sus vecinos y para el tráfico por el estrecho de Ormuz, que canaliza gran parte de la exportación de petróleo (20% del crudo) y gran parte del gas mundial (Qatar e Irán son dos de los mayores poseedores de reservas de gas del mundo).

La campaña militar y como se está desarrollando

La campaña se planteó, según declaraciones iniciales del propio Trump, como una campaña de no más de 4 semanas, pero ahora ya no pone fecha. En el ataque inicial por sorpresa se eliminó a numerosos líderes, entre ellos al líder supremo de los chiitas, el ayatolá Alí Jamenei, causando una ola de indignación entre sus seguidores a nivel mundial, la quema de alguna embajada y la condena de numerosos gobiernos.

También el propio Trump dijo que había eliminado la cúpula de Irán, para poder negociar y que las nuevas autoridades estaban “deseando negociar… “. sin embargo, no parece que en Irán se hayan dado por aludidos. En su errática dialéctica el mandatario norteamericano dice que ahora ya es “demasiado tarde”: Quizás es que fueron demasiado eficaces y ahora no haya con quien negociar.

Por la respuesta de Irán, atacando numerosos objetivos en todo Oriente Medio, parece que se ha preparado mejor que en la campaña de la guerra de los 12 días y no solo ha conseguido golpear las bases e intereses de Estados Unidos en todo el Golfo Pérsico, sino que también a sus principales aliados en la región.

Irán ha conseguido bloquear el Estrecho de Ormuz, causando en pánico en los mercados internacionales de hidrocarburos, con alzas de precios no vistas en años. Y no parece que se vaya a desbloquear durante las próximas semanas.

Con este panorama pronto se verá dañada la economía mundial, con alzas sostenidas en los precios energéticos y más inflación. Se aleja así otro de los objetivos de Trump: la bajada de los tipos de interés.

El mundo MAGA (Make America Great Again) tampoco parece estar contento, pues Trump prometió no meterse en guerras y centrase en su país (America First) y, sin embargo, a lo largo de su mandato es raro el mes que no se ha metido en un conflicto internacional, ya sea con un enemigo o con un “amigo” tratado como enemigo.

Está por ver la reacción del ciudadano norteamericano cuando vea la subida del precio del carburante cada vez que llene el depósito, semana a semana.

Los países del Golfo tampoco parecen estar interesados en el cambio de régimen iraní a cualquier costa y se sienten arrastrados por Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel. Lo que mas temen es el caos, sobre todo después del fiasco iraquí y es que sus gobiernos tampoco son un ejemplo de democracia y respeto a los derechos humanos.

Las protestas internas en Irán han perdido fuerza (a parte de ciertas celebraciones puntuales por la muerte de Ali Jamanei ). No parece que la oposición este ni remotamente unida, ni dispuesta a apoyar la destrucción de infraestructuras y ver su país convertido en un solar.

El sueño de Trump de que el pueblo iraní se rebelase contra su gobernantes, por muy dictatoriales que sean, a estas horas es solo eso: un sueño. Es más, conforme la destrucción se extienda, quizás tenga el efecto contrario en el pueblo.

Petróleo y Guerra
Helicópteros sobrevolando un campo de petróleo

¿Quién ha planificado mejor esta guerra?

Por la situación después de 4 días de batalla da la impresión de que Irán hizo el trabajo mejor que Estados Unidos. Escondió misiles y drones en instalaciones subterráneas para suministrarse durante una guerra larga, ha bloqueado la economía del Golfo Pérsico y su salida al océano, dejando a las Petro monarquías en una situación incómoda y parece estar dispuesta a tensar la cuerda todo el tiempo necesario para erosionar la economía mundial, siendo la que menos tiene que perder porque su economía estaba al límite.

Irán es un país de 90 millones de personas, que sabe sufrir y lo demostró en la guerra Irán-Iraq, cuando Sadan Husein, apoyado por todo Occidente, atacó a la joven república islámica y esta, sin apenas armamento, consiguió darle la vuelta a la tortilla a base de mucha sangre, pero también con buenos estrategas.

Estados Unidos tiene mucha menos capacidad de sufrimiento si la guerra no es vital para su existencia (como lo fue la 2 Guerra Mundial) y la reacción de su pueblo cuando ven volver ataúdes envueltos en banderas, es castigar a su gobierno en las siguiente elecciones. Está muy baja la popularidad de Donald Trump, pero esto puede ser la puntilla camino de un impeachment después de las elecciones de medio mandato el próximo octubre… o el último clavo en su ataúd.

¿Por qué se ha iniciado la guerra en este momento?

Parece que Israel ha presionado a Estados Unidos y, en especial, a Donald Trump, arrastrándolo a esta aventura porque han visto la debilidad del líder norteamericano. Trump está acuciado por la impopularidad y los escándalos (incluido el de Epstein) y lo ha presentado como una “oportunidad” de redimirse reeditando la supuesta victoria de la operación en Venezuela.

Trump y Netanyahu planeando atacar Irán
Trump y Netanyahu planeando atacar Irán

Israel también vio como una oportunidad en la debilidad del gobierno iraní acuciado por protestas masivas por los problemas económicos. En dichas protestas la gente pedía tanto libertad, como la caída del régimen.

En cierto modo Israel veía como un peligro que las negociaciones que se estaban celebrando entre Estados Unidos e Irán llegasen a buen puerto y que su archienemigo escapase otra vez

Los planes se han tenido que adelantar por varias razones, pero una de ellas ha sido la iniciativa conjunta de legisladores de ambos partidos para impedir que el presidente Trump inicie nuevas aventuras militares, sin el permiso del congreso.


Contexto general

La guerra que involucra a Irán se enmarca en una escalada prolongada de tensiones en Oriente Medio, especialmente entre Irán e Israel, así como en la rivalidad estratégica entre Teherán y Estados Unidos. Durante años, la confrontación se desarrolló de forma indirecta —a través de aliados y milicias en Líbano, Siria, Irak o Yemen—, pero la situación ha derivado en episodios de enfrentamiento más abiertos y de mayor alcance.


Causas oficiales según Israel

Israel sostiene que su implicación en el conflicto responde principalmente a razones de seguridad nacional:

  1. Amenaza nuclear iraní: Considera que el programa nuclear de Irán representa un riesgo existencial y justifica acciones preventivas para impedir que Teherán adquiera armamento nuclear.
  2. Contención de milicias respaldadas por Irán: Argumenta que grupos como Hezbolá o determinadas milicias en Siria e Irak suponen una amenaza directa para su seguridad.
  3. Autodefensa frente a ataques con misiles y drones: Israel afirma que sus operaciones responden a acciones hostiles dirigidas contra su territorio o intereses estratégicos.

Causas oficiales según Estados Unidos

Estados Unidos, aliado estratégico de Israel y actor clave en la región, fundamenta su posición en varios argumentos oficiales:

  1. Protección de sus fuerzas y ciudadanos: Washington sostiene que sus acciones militares buscan defender a su personal desplegado en bases de Irak, Siria y otros puntos de la región frente a ataques atribuidos a milicias respaldadas por Irán.
  2. Garantía de la seguridad de aliados: EE. UU. reafirma su compromiso con la seguridad de Israel y de varios países del Golfo, argumentando que su presencia disuade agresiones y contribuye a la estabilidad regional.
  3. Prevención de la proliferación nuclear: La Administración estadounidense mantiene que uno de sus objetivos es impedir que Irán desarrolle armas nucleares, defendiendo la presión diplomática, económica y, en caso necesario, medidas de disuasión militar.
  4. Libertad de navegación y estabilidad energética: Washington justifica su presencia naval en el Golfo Pérsico como garantía para la seguridad del tráfico marítimo y el suministro energético internacional.
  5. Lucha contra el terrorismo: Oficialmente, EE. UU. enmarca parte de su actuación en la continuidad de operaciones contra organizaciones consideradas terroristas y en la contención de actores armados no estatales.

Causas oficiales según Irán

Las autoridades iraníes justifican su actuación militar sobre la base de los siguientes argumentos:

  1. Legítima defensa: Teherán sostiene que responde a ataques previos contra su territorio, instalaciones estratégicas o personal vinculado a la Guardia Revolucionaria.
  2. Respuesta a acciones israelíes: Irán acusa a Israel de llevar a cabo bombardeos selectivos en Siria y otros países, así como sabotajes y asesinatos de científicos y mandos militares.
  3. Protección del “eje de la resistencia”: El gobierno iraní defiende su apoyo a actores como Hezbolá o milicias en Irak y Siria como parte de una estrategia de disuasión frente a lo que considera agresiones externas.
  4. Defensa de la soberanía regional: Oficialmente, Irán afirma que actúa para frenar la injerencia extranjera en Oriente Medio.

Dimensión regional

El conflicto también está vinculado a factores estructurales:

  • La competencia por la hegemonía regional entre Irán y otras potencias de Oriente Medio.
  • Las tensiones derivadas de la guerra en Gaza y la situación en Líbano y Siria.
  • La fragmentación política en Irak y Yemen.
  • La pugna por la influencia estratégica en el Golfo Pérsico.

Conclusión

Las partes implicadas justifican oficialmente su actuación en términos de legítima defensa, seguridad nacional y disuasión estratégica. Sin embargo, el trasfondo del conflicto responde a una compleja combinación de rivalidades geopolíticas, equilibrio de poder regional, tensiones ideológicas y disputas en torno al programa nuclear iraní.

La evolución de la guerra dependerá tanto de la dinámica militar sobre el terreno como de la capacidad de mediación diplomática de los actores internacionales, pero por la evolución del conflicto no parece que vaya a acabar en 4 semanas. Hay guerras que se plantean para ganarlas en 4 días… y 4 años después continúan. Miedo da pensar en una guerra que se plantea para ganarla en 4 semanas, sobre todo después de la experiencia de Afganistán e Irak.

No hay que ser un genio para comenzar una guerra. Pero hace falta capacidad para acabarla, y no parece que haya ningún actor con la cabeza fría en este momento, ya sea porque la hayan perdido física o mentalmente.